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domingo, 16 de enero de 2011

Entrevista a Laura Ramos

Las nenas con las nenas: entrevista a Laura Ramos por Marina Litjmaer del blog De Boca en Boca.
Dos domingos atrás publiqué un post sobre mi primer acercamiento a La Niña Guerrera, de Laura Ramos. Hoy publico una entrevista que le hice a Laura donde hablamos, entre otras cosas, de su nuevo libro. Qué la disfruten.

1. ¿Qué es lo que tienen en común las once historias que componen La Niña Guerrera, que no tienen las historias que quedaron fuera del libro?

Que me dieron un material dramático de una densidad tal que por sí mismo constituía una narrativa. Cada historia contada es una gran omisión. Tuve que recortar, bajar el tono, omitir escenas que podían no ser creídas. La frase de Truman Capote “Sólo escribí la mitad de lo que vi” podría ser aplicada también aquí. Los hechos eran muchísimo más desmesurados que los que relaté. Pero por razones políticas, porque no quería que las historias fueran manipuladas políticamente contra la identidad lesbiana, tuve que cortar escenas (de violencia sexual, fundamentalmente). No quería confirmar clishés, aunque las historias reales parecían empecinadas en hacerlo.

2. ¿Por qué pensás que a las sociedades les sigue costando integrar a la mujer homosexual cuando los gays varones dejaron de ser políticamente incorrectos y hasta están de moda en la tele y los medios? ¿Es una muestra de que el machismo sigue vigente?

Creo que el hecho de que los gays estén de moda en la televisión y en los medios no quiere decir que la sociedad los integre verdaderamente. En ese punto creo que el mundo queer sigue siendo algo imposible de digerir. Que la industria del consumo y la moda los utilice no logra ocultar una imposibilidad íntima y real.

3. Siempre me llamó la atención ese vínculo especial que se produce entre mujeres lesbianas, que va más allá de la identificación y que no se da ni en parejas heterosexuales ni entre homosexuales varones. Una mezcla de afecto y erotismo, de instinto maternal y sexual que construye un escudo indestructible. ¿Por qué creés que esto es así? ¿Creés que ese escudo puede influir en la falta de integración de la que hablábamos antes?

Me parece, de un modo completamente salvaje e irracional, sólo por el hecho de haber escuchado tantas historias, que ese vínculo de alguna manera muy privada e inconsciente tiene que ver con la madre, el ser mujer, la lactancia, el útero y toda una serie de órganos que la ciencia estudia con ahínco y que a mí me inspiran una mezcla de aprensión y rechazo.

4. ¿Recibiste comentarios de las mujeres que protagonizan las historias luego de la publicación del libro? ¿Creés que el hecho de haberle dado forma a sus historias puede haber contribuido a que se sientan más cómodas consigo mismas?

Lisa Kerner, heroína del capítulo La niña grillo, es también el personaje que aparece en el prólogo del libro (mi propia historia: La niña mentirosa). Cuando presentamos La niña guerrera en la Feria del Libro Lisa llevó a sus dos padres. Me los presentó, los saludé, les dediqué libros, y sentí que de alguna manera estábamos haciendo una especie de presentación oficial que aludía a la condición sexual de Lisa. Digo oficial porque la personal ya sucedió hace mucho tiempo. En el caso de Lisa sus padres son completamente “pro”, la apoyaron siempre y su salida del ropero fue muy amigable (y muy cómica, por cierto). Pero el hecho de que una editorial importante hubiera editado un libro contando su vida, que este libro fuera presentado en una institución oficial como la Feria del Libro, el carácter multitudinario de la Feria, la presencia de periodistas, fotógrafos, todo eso, creo, le otorgaba un tinte “oficial” que parecía rubricar algo. Como si estuviéramos cumpliendo, en otros términos, la función que en algunos casos cumple el casamiento igualitario, supongo.

5. En otra entrevista dijiste “Se trata de un libro político porque la elección sexual es un hecho político, pero yo quería hacer una narrativa”. ¿En algún momento evaluaste publicar estas historias bajo un género estrictamente periodístico o incluso como entrevistas? ¿Qué creés que le aporta a las historias, más allá del estilo y lo estrictamente literario, el hecho de que sean atravesadas por la mirada del escritor y moldeadas por la ficción?

Oh, tal vez las destruye como historias de vida estrictamente. Yo no creo haber aportado nada a las historias verdaderas. Las historias verdaderas me aportaron a mí. Son historias fabulosas, aventureras, dramáticas, heroicas, que operaron como un combustible infernal para escribir. Creo que no fueron tan atravesadas por mi mirada como escritora y moldeadas por la ficción. Más bien, por el tipo de trabajo conjunto que hice con las protagonistas, me parece que ellas tomaron sus historias personales y las atravesaron por su propia mirada retrospectiva para, junto a mí, moldear esas historias y construir una ficción. Yo tomé las voces de ellas. Ése fue mi trabajo.

6. Cuando decís que Alan Pauls te enseñó que hay que dejar escenas en la sombra para que otras sean visibles ¿Te costó alejarte afectivamente de las historias para poder ver claramente qué tenía que ser iluminado y qué no? ¿Cómo lo lograste?

Dejé los textos. Dejé de leerlos por unas semanas, imprimí y volví a leer (esa táctica me la enseñó mi padre hace mucho). Yo había elegido una sequedad deliberada, porque las historias tenían tantos tiros y asesinatos y violaciones y monjas y hombres lascivos que me pareció necesario adoptar un tono completamente ascético y sin énfasis. Pero Alan Pauls, al leerlo, detectó que esa sequedad daba “luz de sala”, le quitaba dramatismo. De modo que volví sobre mis pasos e incorporé puntos aparte, dobles espacios entre un párrafo y el siguiente, corté capítulos, es decir: puse luces íntimas que iluminaran las situaciones más tensas o emotivas para resaltarlas (trabajo inverso al inicial).

7. Docu-ficción, non-fiction, biografía novelada… ¿Por qué creés que el público siente una especial atracción por estos géneros híbridos? ¿Es simplemente una moda o un tipo de narración que se está instalando en el cine, la literatura y el periodismo?

Me parece que siempre se experimentó con la escritura, no? El gótico, el romanticismo, el realismo, el nouvelleroman, el realismo mágico. Ahora experimentamos con los géneros, como se hace en el arte conceptual también. Me parece muy interesante cualquier experimentación. Yo misma estoy escribiendo ahora textos periodísticos que incorporan una narrativa autobiográfica. Es un esfuerzo, es un trabajo, pero es interesante. Si me dejara llevar por mi propio gusto, escribiría folletines lo más parecidos posibles a los folletines del siglo XIX, que es mi literatura favorita.

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